Las paradas bruscas y los frenazos no son habituales en la conducción diaria. Pero es precisamente en esos momentos cuando es más importante que el conductor que va detrás reaccione con rapidez. Las luces de freno dinámicas se encienden en dos fases. Cuando se frena normalmente, el elemento principal parpadea, y también lo hace justo antes de que el vehículo se pare. Los conductores que van detrás lo comprenden intuitivamente y reaccionan.